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Una imagen de emisividad del sensor AHS del INTA
  •   Copernicus Sentinel Space

En la entrada anterior vimos que la emisividad espectral del terreno es un parámetro de interés medioambiental que puede determinarse mediante teledetección; pero también vimos que ninguno de los satélites Sentinel - ni prácticamente ninguna otra misión espacial actual - puede utilizarse para su estimación a escala local o regional. Por tanto no es actualmente un producto ofrecido por Copernicus.

El sensor aeroportado AHS del INTA registra la emisión de la superficie terrestre en 10 bandas, entre 8 y 13 micras, y sí puede proporcionar mapas de emisividad a escala local - eso sí, con la reducida cobertura geográfica que corresponde a imágenes tomadas desde avión.

Para obtener la emisividad espectral a partir de las medidas AHS, aplicamos un algoritmo de separación de temperatura y emisividad, ya que la energía recibida depende de ambas variables. Para caracterizar el terreno nos interesa la primera, mientras que para balances energéticos o estudios similares interesa la segunda.

Hemos aplicado uno de estos algoritmos (en concreto el Normalized Emissivity Method) sobre imágenes adquiridas por el INTA para MASOMED (proyecto del que ya hablamos en la entrada sobre inercia térmica). El resultado es el que se ve en la figura. En la combinación de colores que hemos usado, los tonos oro o amarillos corresponden a las zonas con vegetación, cuya emisividad es poco informativa. Más interesante es el resultado sobre suelos desnudos (frecuentes en esta zona), que en la imagen podemos distinguir en dos grandes clases: unos caracterizados por tonos azules y otros por tonos magenta.  En estos tipos de suelo, las rocas y minerales muestran bastante variabilidad en su emisividad y podemos observar diferentes clases geológicas y edafológicas.

Imagen de emisividad del sensor AHS (INTA)

En la imagen se aprecia como las dos clases se distribuyen y mezclan por la zona de estudio (Camarena, en la provincia de Toledo). Nuestros colegas del grupo de conservación de suelos del CIEMAT y del GFZ alemán, que han promovido el proyecto MASOMED, se encargarán de traducir esta información a parámetros de interés como por ejemplo el nivel de erosión.