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R. Quereda y C. Soriano, de la Subdirección de Sistemas Navales, galardonados por la Asociación de Ingenieros Navales y Oceánicos.

20-11-2018
20181120-57CIN

Ramón Quereda y Cristina Soriano, del ‘Campus de El Pardo’ del INTA, fueron los ganadores del primer premio del 57º Congreso de Ingeniería Naval e Industria Marítima, organizado por la Asociación de Ingenieros Navales y Oceánicos de España, que se celebró en las instalaciones de la Autoridad Portuaria de Valencia del 23 al 26 de octubre de 2018.

La Asociación de Ingenieros Navales y Oceánicos de España (AINE) organiza cada año el Congreso de Ingeniería Naval e Industria Marítima en una localidad de España. Este año 2018 ha tenido lugar la edición número 57 en Valencia, con la presentación de ponencias de temáticas diversas, entre las que se pueden destacar la definición geométrica de las secciones de las palas de una hélice, las embarcaciones no tripuladas, las mediciones de las formas de un buque mediante el escaneo con láser, los sistemas de propulsión con mejoras de rendimiento, la reparación naval y la operatividad de buques.

En esta ocasión el INTA estuvo representado por Ramón Quereda, Dr. ingeniero naval que presentó el trabajo titulado “Sistema de propulsión CRP-POD en los buques del futuro”, del que son coautores los ingenieros navales Juan González-Adalid y Mariano Pérez Sobrino, de la empresa SISTEMAR, y Cristina Soriano, del INTA.

El comité Técnico Profesional de la AINE seleccionó 14 ponencias de entre todas las solicitudes recibidas y le concedió premio a tres de ellas. El premio al mejor trabajo presentado en el congreso correspondió a la ponencia presentada por Ramón Quereda, que destaca las ventajas de un sistema de propulsión con dos hélices alineadas que giran en sentidos opuestos, instalándose la hélice de popa en un POD. La energía recuperada por la hélice trasera permite incrementar el rendimiento de este sistema, consiguiendo disminuir el consumo de combustible y minorando la emisión de CO2 a la atmósfera. Este sistema de propulsión fue ensayado en las instalaciones de El Pardo, para lo cual fue necesario diseñar y fabricar aparatos especiales que permitiesen medir las revoluciones, el par y el empuje de la hélice del POD durante la realización de los ensayos de propulsor aislado y autopropulsión.