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Un Instituto en constante evolución: las últimas tecnologías

El Instituto no ha dejado de evolucionar en toda su historia, adaptándose a los retos de cada momento. Así, ha ido redefiniendo su actividad en función de los cambios tecnológicos o el progreso de la industria nacional, que iba adquiriendo capacidades que antes solo eran propias del Instituto. En esas ocasiones, el INTA ha sabido apartarse para dejar paso a la industria, aprovechando para dar un paso adelante e incorporarse a nuevas tecnologías. En todo caso, en cualquier coyuntura, la industria aeronáutica española ha dispuesto siempre del apoyo del INTA. En cuanto a la actividad espacial, ha contribuido de forma muy destacada a la creación de este sector en España, adaptándose también a su crecimiento.

Por otro lado, el INTA siempre ha desarrollado y puesto al servicio de la sociedad actividades no específicamente aeroespaciales, pero que crean sinergias tecnológicas o se constituyen en importante soporte de la actividad aeroespacial, como es el caso de la automoción o la metrología.

Ensayo de frenada en las Pistas del INTA

En la actualidad el Instituto mantiene una serie de programas de desarrollo en materia aeronáutica y espacial y en algunos otros campos de actividad. La estrategia se desdobla paralelamente en el desarrollo de programas propios y en la participación en programas externos, nacionales e internacionales. Estos últimos son imprescindibles, pues de igual modo que hoy en día la industria aeroespacial europea es transnacional, los grandes programas de desarrollo también lo son.

Centro de Metrología y Calibración

Todo el trabajo desarrollado en el Instituto puede agruparse en dos grandes áreas: Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i), por un lado, y Certificación y Ensayos, por otro. Además de la investigación y desarrollo tecnológico dentro del campo aeroespacial, el Instituto tiene las funciones de asesoría, soporte técnico, ensayos y certificación, tanto para las Fuerzas Armadas como para la industria, para lo cual cuenta con más de 100 laboratorios que abarcan desde los análisis de combustibles hasta la certificación de aeronaves, pasando por la aerodinámica, la electrónica de potencia, la astrofísica espacial o las cargas útiles científicas. Dentro de esas funciones destacan las referidas a certificación de aeronaves y ensayos para desarrollo, calificación y certificación de equipos, sistemas, plataformas y cargas útiles. En el INTA trabajan alrededor de 1.400 personas.

Además de los grandes programas citados, el INTA mantiene otras líneas de investigación, prestando especial atención a las tecnologías emergentes. En esta actividad de dinamización de nuevas tecnologías podemos citar las comunicaciones ópticas difusas en el interior de los satélites, cuyo objetivo es sustituir los conectores y el cableado de los “buses” de datos por comunicaciones inalámbricas en el rango del infrarrojo, gracias a la miniaturización de los componentes opto electrónicos. Se logra, así, una disminución del volumen y la masa, además de otras ventajas como la inmunidad a las interferencias radioeléctricas.

IMAX-SUNRISE

También cabe citar los nuevos materiales y los materiales nano-estructurados para la fabricación de sensores solares y magnéticos, más pequeños y más precisos, tales como silicio poroso, y el empleo de compuestos para dispositivos basados en el efecto de magnetorresistencia gigante. Igualmente, en el campo de los nuevos materiales se pueden citar los recubrimientos para componentes ópticos espaciales a fin de que sean más duraderos frente a la radiación espacial, una de las causas de su degradación y, por tanto, de la reducción de la vida útil del satélite.

Dentro de la óptica espacial destaca el desarrollo de retardadores ópticos de cristal líquido, que se han empleado por primera vez en un proyecto de observación y medida de los campos magnéticos solares, el proyecto IMAX-SUNRISE. Estos dispositivos proporcionan una discriminación espectral en un orden de magnitud superior a los filtros convencionales.

Todas estas tecnologías emergentes responden a las exigentes demandas del sector aeroespacial, que pueden resumirse en: bajo peso, consumo reducido, altas prestaciones y gran fiabilidad. Es importante señalar que toda esta actividad se realiza con un alto grado de cooperación nacional e internacional con las universidades, las empresas y los otros centros de investigación, pues en los programas internos, aunque liderados por el INTA, se busca la máxima colaboración externa.